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LAS DIFICULTADES ESCOLARES

 
"La voz solamente contiene lo que el oído escucha".
 
Alfred A. Tomatis
       

enfantActualmente cada vez más niños y familias están preocupados por los problemas de orden escolar y por ciertas dificultades de comunicación. Profesores y padres de familia no dejan de expresar su inquietud y manifestar su incomprensión ante dificultades que encuentran en la escuela los niños que se les dice “disléxicos”. Lo más frecuente es que los padres no puedan comprender la relación que puede existir entre un niño por un lado insoportable, soñador, caprichoso o demasiado listo y por otra, un mal alumno en la clase. De igual manera, el especialista a veces se desorienta frente al comportamiento niños disléxicos, hasta el punto de abandonar todas las acciones iniciadas. Muy rápidamente estos niños se ven calificados no adaptados, malos alumnos, perezosos, desinteresados, etc. Su integración al grupo escolar termina a veces en un gran fracaso.

Frente a estos problemas han surgido algunas investigaciones importantes en varios países del mundo cuya puesta a punto ha dado lugar a varios enfoques educativos y terapéuticos.

Alfred A. Tomatis es conocido por sus trabajos sobre los procesos de audición y comunicación. Desde 1947 el ha evidenciado las contra-reacciones audio fonatorias en todos los fenómenos de voz cantados y hablados. Él ha demostrado que toda la modificación auditiva aportaba un cambio notorio en el modo de elocución de una persona. Algunas experiencias similares realizadas con tartamudos han dado lugar a una transformación en el campo de la lectura.  Estas observaciones fundamentales han llevado A. A. Tomatis ha concluir que la audición y la fonación están íntimamente relacionadas. Este descubrimiento es el que se ha publicado en 1957 en la Academia de Ciencias de Paris con el nombre de Efecto Tomatis.

De manera paralela a estas investigaciones, Tomatis ha pensado que los mismos procesos pueden usarse para mejorar la lectura y corregir la ortografía.

A. A. Tomatis constata que, en la contra-reacciones de control, necesarias para la lectura y escritura, el oído derecho ofrece eficacia más grande que el oído izquierdo: es el oído director. Por otra parte el deseo de oír se sobrepone al simple hecho de oír. En efecto, así como existe una diferencia entre ver y mirar, existe también una diferencia entre oír y escuchar, esta última función implica un deseo de entrar en comunicación y exige el funcionamiento de ciertos músculos del oído medio con el objeto de dirigirse al mensaje recibido. De igual manera, un niño puede perfectamente oír sin ser capaz de escuchar.

En estas condiciones, el niño no puede integrar realmente el idioma; esto sigue siendo “letra muerta” para él. El niño con dificultades escolares, es un extraño en el mundo de la comunicación oral, no logra hacer corresponder una imagen sonora con el grafismo de la letra. Una distorsión de tal naturaleza en la función auditiva hará que el niño perciba todos los sonidos de manera deformada. Él deberá hacer esfuerzos considerables  -y frecuentemente infructuosos- para comprender y descifrar los mensajes que se le transmiten. Todo ocurre como si se percibiera el mundo circundante a través de filtros. Se debe notar que la mayor parte de las distorsiones sonoras están ubicadas a nivel de frecuencia del mensaje oral. Esto permite comprender las dificultades a las que diariamente se enfrentan estos niños, tanto en lo que se refiere a la expresión hablada como en el campo de la expresión escrita, la letra no es más que un sonido reproducido gráficamente.

A medida que se multiplican estos intentos de corrección y compensación, se desarrollarán y duplicaran la fatiga, frustración y sentimiento de fracaso debido a la pérdida de motivación. Como consecuencia, el niño tendrá dificultades en mantener su atención y memorizar sus lecciones.  

El disléxico se encuentra en situación de nunca poder explotar sus potencialidades, que son ciertas pero que están inhibidas por las dificultades de audición. Si la dinámica del lenguaje no se imprime de manera neurológica, se creará una desarmonía que puede conducir al niño a un universo de malestar. Tales niños frecuentemente son torpes, burdos frente a sus cuerpos, con el que no saben que hacer. Su postura frecuentemente es marchita y desprovista de naturalidad.

Es por esa razón que A. A. Tomatis piensa que es necesario abordar los problemas de integración escolar enseñándole al niño a oír, todo lo que le devuelva la confianza en si mismo y en sus posibilidades. Esto se hace gracias a un entrenamiento del oído siguiendo un método llamado “Método Tomatis” que consiste en una educación audio – psico – fonológica.

A. A. Tomatis va directamente a la fuente de sus dificultades y permite se esta manera al niño revivir todo el acceso al idioma por medio del diálogo íntimo que existe entre su madre y él desde el inicio de su vida relacional. Él prepara de esa manera el reencuentro con el padre, luego con el mundo social.

Todo este avance del niño hacia la comunicación, debe realizarse con la cooperación de los padres, estos últimos juegan un papel de apoyo y deben tener participación efectiva.

Esta cooperación es un elemento muy importante para asegurar la eficacia para ayudar al aporte del niño. Se les pide, de manera particular en los casos de niños jóvenes, hacer una gestión de acompañamiento para estar “en la misma longitud de onda” del niño.

 
 
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